Hola, soy Sara.

Safra nació porque soy sensible a la cafeína, como muchas de vosotras.

Suena a tontería. Hasta que sales a tomar un café y terminas con palpitaciones, nerviosismo, temblores en las manos, insomnio, dolor de cabeza o acidez estomacal.

Pero el problema está en la cotidianidad.

Al día le faltan horas. Te acuestas tarde, te levantas pronto, arrastras el sueño de ayer. Necesitas cafeína para llegar a todo, y eso sin contar el estrés generalizado. Todo junto en la coctelera es una bomba.

Con este panorama, por las tardes entraba en mis cafés favoritos y no podía pedir nada. Todo lleva estimulantes. Excepto una infusión, que se me queda corta. Y al final termino bebiendo agua.

Yo solo quería sentarme, pedir algo reconfortante, rico y que me sentara bien. Como todo el mundo con su café.

No existía. Así que la creé.

A woman with long dark hair holding a young child in a beige outfit in a kitchen with a window, a potted dried plant, and a mug with a yellow safra latte drink.

Y resulta que era nuestro

Safra es azafrán en valenciano. Safrà. La especia más preciada del mundo, una de las más estudiadas, y de las pocas que podemos llamar nuestras. El café viene de fuera. El cacao, de fuera. El té, de fuera. El azafrán lo cultivamos aquí, lo secamos como no lo seca nadie, y somos el segundo exportador del mundo.

Lo teníamos delante todo el tiempo. Y lo guardábamos para la paella.

Two glasses of yellow-colored safra latte on a white surface with a white and yellow cloth.

Por qué yo, y por qué ahora

Me dedico a negociar. Llevo años en ventas B2B, sentada delante de gente, aprendiendo que lo importante no es lo que vendes: es lo que la otra persona necesita. Ahora siento que Safra es lo que el mundo necesita.

Durante años fue parte de mi vida: lo preparaba en mi cocina con un mortero y lo tomaba cuando podía, pero no era práctico. No lo pedía en ningún sitio, no me lo llevaba a ninguna parte, no lo tenía a mano un martes a las cinco de la tarde.

Por eso, de la mano de Jo Vull Ser Empresari, he decidido saltar al ruedo. Emprender es duro, pero no imposible. Ya lo he hecho antes, he aprendido de mis errores, y ahora lo vuelvo a hacer.

Yellow safra latte being poured into a glass with ice cubes, with a second glass in the background.

La busqué donde sé buscar

Estudio fitoterapia. Llevo media vida enamorada de las plantas: estudié paisajismo, los findes me escapo a la montaña, y vivo bajo la premisa de estar mejor de lo que estaba ayer.

Siendo ese mi estilo de vida, cuando viajo me encanta ir a casas de té y a cafeterías especiales. Y fue ahí donde encontré la respuesta.

En California, en una de esas cafeterías especialitas que me gustan, entre hongos funcionales y adaptógenos, encontré azafrán. Azafrán. Lo que aquí guardamos en un botecito para el arroz del domingo. Pregunté por qué lo tenían allí; me dijeron que ayudaba a bajar el ruido mental para así poder enfocarse mejor. Naturalmente, fue amor a segunda vista. Me pareció increíble tener que cruzar medio mundo para redescubrir lo que tenía en mi propia cocina.

A dónde va esto

Safra nace en Valencia, en el programa Jo Vull Ser Empresari de la Càtedra de Cultura Empresarial de la Universitat de València.

Queremos que sea el próximo matcha. Con una diferencia: este es nuestro. Que dentro de unos años alguien pida un Safra en Berlín o en Nueva York, y sepa que viene de aquí. Que está bebiendo España.

Empezamos en Valencia. Vamos a por todo.

A woman holding a toddler in a pantry or kitchen area with glass jars on shelves behind her. The woman is smiling and holding a small mug in her right hand with safra latte. They are both dressed in light-colored clothing.

Safra ya no es solo mía.

Empecé esto porque no había nada para mí en la carta. La hice para mí, y se me ha ido de las manos en el mejor sentido. Ahora quiero que sea tuya. Que se pida, se sirva y se beba en cada rincón de España. Y por qué no, del mundo.